Yung-Hsien Chen: «La exposición Voice of Rolling Tides pretende reunir las voces de Taiwán y el País Vasco en medio de las mareas de la historia»

Del 22 al 30 de octubre, la Sala Bizkaia Aretoa (UPV/EHU) de Bilbao acoge la exposición Voice of Rolling Tides, una muestra internacional que tiende un puente entre Taiwán y Euskadi a través del arte contemporáneo, el videoarte y los nuevos medios.

Comisariada por el investigador y curador Yung-Hsien Chen, la exposición reúne a siete artistas y colectivos de Taipéi: Yu-Jung Chen, Ying-Jung Li, Han-Po Huang, Yan-Chao Huang, Ya-Hsuan Lin, Dimension Plus y CHW Lab. Todos ellos exploran los cruces entre arte, tecnología, memoria y geopolítica en obras que combinan video, sonido, inteligencia artificial y performance en vivo.

Las piezas de Voice of Rolling Tides trazan un diálogo poético entre dos territorios insulares —Taiwán y el País Vasco— que, a pesar de su distancia geográfica, comparten una historia marcada por la búsqueda de identidad y soberanía cultural.

La exposición se estructura en tres ejes temáticos —Fisuras en el paisaje, Memoria corporal y Reverberaciones tecnológicas—, que funcionan como capas interconectadas de una misma corriente narrativa. Cada una de ellas propone una lectura contemporánea sobre la relación entre cuerpo, territorio y tecnología, invitando al espectador a sumergirse en un flujo de imágenes, sonidos y sensaciones que dialogan entre ambos contextos culturales.

Promovida por el Ministerio de Cultura de Taiwán y la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en España, esta exposición busca dar visibilidad internacional a la creatividad contemporánea taiwanesa, al tiempo que propone un intercambio simbólico con Euskadi.

En Voice of Rolling Tides, el mar, la historia y la memoria se funden en una sola marea, generando una conversación entre culturas, geografías y generaciones.

Entrevista con el comisario Yung-Hsien Chen

A continuación, el comisario Yung-Hsien Chen comparte las ideas, metáforas y resonancias que inspiran esta exposición, donde el arte se convierte en una corriente viva entre oriente y occidente.

Collective Blog: Voice of Rolling Tides propone un diálogo entre Taiwán y Euskadi. ¿Qué conexiones culturales, históricas o simbólicas inspiraron esta marea compartida entre ambos territorios?

Yung-Hsien Chen: En el aspecto geográfico, Taiwán se encuentra en la periferia de Asia Oriental, mientras que el País Vasco se sitúa en la frontera entre España y Francia compartiendo ambos características geopolíticas similares. En la misma línea, la exposición se basa en las características geográficas y los contextos culturales comunes de ambas regiones, utilizando el paisaje compuesto por montañas y mar como metáfora para fomentar un mayor enriquecimiento mutuo. Conjuntamente, se busca construir una memoria cultural y una poética geográfica situadas «entre las montañas y el mar». Además, tanto Taiwán como el País Vasco comparten un legado histórico común, habiendo soportado múltiples regímenes, así como periodos de dominación colonial. Esto ha dado lugar a un fuerte espíritu de soberanía cultural en ambas regiones.

Esta exposición adopta como lema Voice of Rolling Tides y tiene como objetivo fomentar el diálogo entre las dos regiones a través del intercambio de diversas obras que abarcan la performance física, el sonido, la imagen, el vídeo y los nuevos medios. Enlazando la interrelación entre las culturas orientales y occidentales, los recuerdos históricos fluyen y se influyen a lo largo de las fronteras, hasta transformarse en los ecos de olas embravecidas.

 

CB: El título sugiere un movimiento cíclico y sonoro. ¿Cómo concibes la metáfora de las “mareas” en relación con la memoria, el arte y la geopolítica?

Yung-Hsien Chen: Voice of Rolling Tides pretende reunir las voces de Taiwán y el País Vasco en medio de las mareas de la historia, donde ambos han cultivado ritmos culturales propios y espíritus autóctonos entre el mar y la montaña. Desde el momento en el que el Imperio español erigió el Fuerte San Salvador en la costa norte de Taiwán en 1626, la historia sembró secretamente las semillas de la conexión: la navegación, la religión, el idioma y la tecnología se convirtieron en vehículos para el flujo de la memoria, haciendo de «la marea» una metáfora compartida por todos. Los vascos ven en ella un símbolo de resistencia y pertenencia a la costa y Taiwán la considera el ciclo de migración y renacimiento de la isla.

«La marea» no es solo un fenómeno natural, sino un símbolo de energía cultural que avanza constantemente, que trae consigo ecos de tierras lejanas y despierta recuerdos en nuestro interior. Los artistas recurren al sonido, la imagen y el cuerpo, junto con la tecnología, como lenguaje artístico; entretejiendo facetas como las fisuras del paisaje, la memoria corporal y las reverberaciones tecnológicas en un campo de resonancia multicapa titulado Voice of Rolling Tides. Es la respuesta a la fluidez de la identidad y al reposicionamiento de la conciencia local en el contexto de la globalización. A través de esta exposición podemos escuchar los ecos de la resonancia cultural, mientras que, en medio de la interacción entre paisaje y sociedad, somos testigos de una nueva ola de arte que surge de la fusión entre tecnología e imágenes.

CB: La muestra se articula en tres ejes temáticos: Fisuras en el paisaje, Memoria corporal y Reverberaciones tecnológicas. ¿Cómo se entrelazan estos conceptos y qué tipo de narrativa buscan construir colectivamente?

Yung-Hsien Chen: Los tres temas centrales de Voice of Rolling Tides (Fisuras del paisaje, Memoria corporal y Reverberaciones tecnológicas) forman un continuo que abarca el paisaje, el cuerpo y la tecnología; reflejando las percepciones contemporáneas en la intersección entre historia, naturaleza y ciencia.

Fisuras del paisaje, sirve como punto de partida de la narrativa, simbolizando las fisuras espaciales moldeadas por el poder y la historia. Estas huellas transforman la tierra de un telón de fondo estático a un espacio donde fluyen los recuerdos. A través de estas rupturas, los artistas reescriben la geografía, donde el paisaje se convierte en la voz de los recuerdos.

Memoria corporal, transforma estos estratos históricos en percepción individual y sanación para los traumas. El cuerpo sirve tanto como recipiente como campo de resistencia. A través de acciones, emociones y narrativas familiares, el recuerdo individual se entrelaza con la historia colectiva, generando una fuerza dinámica que responde al trauma y reclama el lugar de uno dentro del yo.

Reverberaciones tecnológicas se extiende hacia el presente y el futuro, explorando cómo la IA y los algoritmos intervienen en la percepción humana. La tecnología ya no es sólo una herramienta, sino un nuevo estrato cultural que reconfigura la memoria, recrea lugares y refleja los contornos de la humanidad a través de los «ecos» de las máquinas.

Los tres aspectos se mezclan de manera sincronizada para crear nuevos significados, formando un espacio narrativo multitemporal en Voice of Rolling Tides. Las grietas del paisaje evocan recuerdos corporales, que resuenan en la tecnología, mientras que la tecnología, a su vez, refracta nuevos paisajes. Es una fábula contemporánea sobre cómo los recuerdos persisten en medio de las fluctuaciones y cómo las personas se posicionan frente a las corrientes.

CB: Muchos de los artistas taiwaneses utilizan algoritmos e inteligencia artificial en sus obras. ¿Qué papel juega la tecnología como herramienta crítica en esta exposición?

Yung-Hsien Chen: En Voice of Rolling Tides, las obras cuentan con algoritmos como parte de su proceso de creación. Los artistas consideran la IA como un factor que interviene, en lugar de ejercer dominancia. Más allá de emplear esta herramienta como complemento para la generación de imágenes, se propone una reflexión crítica contemporánea sobre temas como el monopolio de la tecnología ante la realidad, el valor emocional, los cánones éticos o la expansión del poder.

La tecnología es un lenguaje impregnado de tensión dialéctica, donde los algoritmos y la IA sirven como escenario bélico para la lucha contra la homogeneización y las narrativas singulares. Esto nos lleva a entender de nuevo la relación entre las personas y las máquinas, el saber y las sensaciones, los recuerdos y los algoritmos… Así como a escuchar nuevas «voces de la marea» en cada flujo y desalineación de datos.

CB: La memoria es un eje central de la muestra. ¿Qué tipo de memoria interesa visibilizar: la personal, la colectiva, la silenciada?

Yung-Hsien Chen: Voice of Rolling Tides da valor a recuerdos que no son estáticos, sino que fluyen, se reconstruyen y se reinterpretan constantemente. La exposición utiliza los sistemas de memoria como hilo conductor para adentrarse en los ámbitos del paisaje, el cuerpo y la tecnología. Su objetivo es explorar los contextos de la memoria de los espacios físicos, sensoriales y computacionales. Analizar las profundas conexiones entre individuo, sociedad y tecnología.

Mediante las dimensiones conceptuales y expresivas de la traducción de la memoria en las obras expuestas, es fundamental que éstas inviten al público a explorar sus propios recuerdos, sondear las profundidades de la memoria y reflexionar sobre el contexto social actual. Las obras hacen hincapié en reinterpretar los ecos de la memoria histórica, al mismo tiempo que responden a las interpretaciones cambiantes de los recuerdos en medio de la transformación social.

CB: ¿Cómo fue el proceso de diálogo curatorial con Txema Agiriano y los artistas vascos? ¿Hubo convergencias inesperadas entre las prácticas artísticas de ambos contextos?

Yung-Hsien Chen: En 2024, el comisario taiwanés Yung-Hsien Chen invitó a Txema Agiriano y a varios artistas vascos a participar en el All Seeing Eyes. RANDOMIZE Intl. Festival de Arte Multimedia Inestable en Taiwán. Ese mismo año, Chen organizó el proyecto Trend Swells dentro del Festival BIDEODROMO de cine y video experimental celebrado en el País Vasco, en el que participaron 12 artistas taiwaneses. La respuesta del público tras las proyecciones fue entusiasta, dando a las películas una acogida muy calurosa tras su proyección.

Posteriormente, varios artistas recibieron grandes elogios dentro del mundo del arte. Por ejemplo, el artista Chia-Yun Wu participó en la Bienal de Taipéi y en la Bienal de Taiwán. Yue-Yang Guo también fue invitado a participar en la Bienal de Taiwán y Jin Pan fue galardonado con el Premio Golden Harvest a la mejor película experimental, etc. En julio de 2025, Chen volvió a colaborar con Agiriano para comisariar la exposición Diffusion Wave: Taiwan and Spain International Dynamic Media Art Exhibition, que se celebró durante dos meses en el Museo de Arte de Fengjia.

En octubre del mismo año, Yung-Hsien Chen encargó Voice of Rolling Tides, una exposición de vídeo contemporáneo y arte de nuevos medios de Taiwán. Presentada como una instalación inmersiva, contó con obras de siete artistas taiwaneses, que abarcaban arte audiovisual, arte performativo, videoarte e instalaciones de nuevos medios.

El concepto curatorial de las tres exposiciones mencionadas gira en torno a la relación entre la isla de Formosa y el océano. A medida que aumenta la frecuencia de las olas, el nuevo arte multimedia de Taiwán se lleva progresivamente a todo el mundo.

CB: ¿Cuál fue el criterio para seleccionar a los artistas taiwaneses participantes? ¿Buscabas una generación específica o una pluralidad de enfoques?

Yung-Hsien Chen: La selección de artistas taiwaneses participantes da prioridad a la diversidad de medios y expresiones artísticas como indicadores clave de la naturaleza multifacética de la exposición. Las narrativas se construyen en función del contenido de las obras, con el objetivo de explorar análisis multicapa a través de los temas centrales.

CB: Las performances inaugurales trabajan intensamente con el cuerpo, la voz y el archivo. ¿Qué importancia tiene lo performativo en esta exposición frente a formatos más estáticos como el vídeo o la instalación?

Yung-Hsien Chen: En Voice of Rolling Tides, la performatividad no es sólo un modo de presentación, sino un método de contemplación perceptiva. A diferencia de la «visualización estática» de las obras de vídeo o instalación, la performance inaugural permite al público experimentar directamente la generación y el desvanecimiento de la memoria en el flujo del tiempo a través de la intervención inmediata del cuerpo, el sonido y el material de archivo. Esta práctica, mediada a través del cuerpo, transforma los temas de la exposición (el paisaje, la memoria y la tecnología) de conceptos abstractos a experiencias tangibles in situ.

Entre las dos obras que se presentan en esta actuación inaugural, Orillas difuminadas, de Yu-Jung Chen, emplea paisajes sonoros digitales para responder a la reconstrucción de paisajes y la visualización de datos. Utilizando la generación de IA, la reconstrucción 3D y audiovisuales dinámicos como intermediarios, traduce los datos en «Paisajes de Datos» perceptibles.

La Marcha de los Peluches, de Yan-Chao Huang, emplea cuerpos vestidos con trajes de peluches como recipientes performativos. A través de globos, proyecciones, cubos y cintas de casete, construye una performance ritualista de múltiples capas que explora la historia, el sonido y el cuerpo. Ambas obras revelan colectivamente que las fronteras contemporáneas trascienden las líneas geográficas y existen dentro de los paisajes multifacéticos de los flujos de información, la memoria corporal y los ecos históricos.

CB: ¿Cómo perciben los artistas taiwaneses la colaboración con Europa, y específicamente con el País Vasco, en términos de resonancia simbólica o afinidades históricas?

Yung-Hsien Chen: Para muchos artistas taiwaneses este intercambio con el País Vasco no es simplemente una colaboración geográfica, sino también una resonancia en las dimensiones histórica, cultural y espiritual. Taiwán, un nodo fundamental en la cadena de islas del Pacífico, y el País Vasco, situado en la unión entre la montaña y el mar entre la Península Ibérica y Francia. Ambos encarnan el concepto de «centros dentro de las periferias». Este marco compartido fomenta una profunda empatía entre los artistas taiwaneses al exponerse a la historia vasca.

Ya sea a través del renacimiento del idioma euskera y la autonomía cultural, o de las comunidades multilingües de Taiwán que luchan entre el legado colonial y la modernización, ambas regiones revelan una experiencia común: la cultura que sobrevive en los márgenes. La memoria que encuentra su voz en las fracturas.

A través del sonido, el paisaje, el cuerpo y los algoritmos, exploran colectivamente «lenguas olvidadas», «paisajes ocultos» y «tecnologías mal interpretadas», reconectando estos hilos narrativos cortados por medio de la creación.

CB: Desde tu experiencia como investigador y comisario, ¿cuáles consideras que son los retos actuales para el arte de nuevos medios en Asia y en Europa?

Yung-Hsien Chen: El arte asiático de los nuevos medios se enfrenta a retos como una fuerte orientación técnica, un apoyo político inestable, un desarrollo conceptual escaso y una educación insuficiente. Europa, en cambio, posee una profundidad teórica y un sistema de financiación bien establecido, pero adolece de conservadurismo institucional, concentración de recursos y lentitud en la innovación.

Asia tiende a la demostración técnica, mientras que Europa da prioridad a las consideraciones conceptuales y éticas. Como investigador y comisario, me comprometo a promover obras diversas en las exposiciones de arte de nuevos medios. Mi objetivo es avanzar colectivamente en el desarrollo intercultural y sostenible del arte de nuevos medios. Para ello, es indispensable facilitar el intercambio entre diversos sistemas culturales y marcos teórico-técnicos, avanzando colectivamente en el desarrollo intercultural y sostenible del arte de los nuevos medios.

CB: La exposición tiene una clara vocación pública y accesible, con entrada libre y actividades abiertas. ¿Qué tipo de experiencia esperas que se lleve el visitante general?

Yung-Hsien Chen: Voice of Rolling Tides encarna la accesibilidad pública unida a la inclusividad. Su aspiración es que los visitantes no sólo vean el arte, sino que lo experimenten. Se transforma así en un evento participativo y colectivo, que se puede sentir y recrear. Compuesta principalmente por instalaciones de sonido y vídeo, la exposición transforma a los visitantes de observadores pasivos en participantes activos dentro del flujo. A través de sus sentidos y ritmos corporales, se invita a los asistentes a reconsiderar las relaciones entre «el yo y el entorno», «la tecnología y la emoción» y «la memoria y el futuro».

La exposición Voice of Rolling Tides también busca fomentar una experiencia visual «sin distanciamiento», en la que los visitantes puedan pasear libremente, detenerse y escuchar, percibiendo desde múltiples ángulos cómo las obras resuenan con sus propias experiencias vitales. Para el equipo curatorial, no se trata simplemente de una presentación expositiva, sino de una invitación social a cada visitante para que se adentre en los ecos de la marea en sus propios términos. Cada uno con su propia perspectiva única.

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