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En Sabadell, una vivienda unifamiliar se despliega como una escultura habitable. Se llama Luthuli, y es obra del estudio Next Arquitectura, que firma aquí una propuesta que combina precisión técnica, sensibilidad espacial y una narrativa visual que fluye entre arte, arquitectura y diseño interior.
Con una superficie de 471 m², esta casa aislada se organiza en forma de “L”, abrazando el jardín y la piscina como si fueran una extensión natural de sus espacios interiores. El acceso, enmarcado por un olivo y una pérgola blanca, marca el tono: aquí todo está pensado para que la arquitectura dialogue con el entorno, sin estridencias pero con carácter.
Líneas que conectan, volúmenes que respiran
La estrategia proyectual se basa en planos horizontales blancos que se prolongan hacia el exterior, generando continuidad y fluidez. Un núcleo vertical central —escalera escultórica y ascensor incluidos— articula la circulación entre las tres plantas.
En la planta baja, la zona de día se convierte en un espacio abierto y multifuncional: salón, comedor, cocina, biblioteca y sala de juegos se conectan directamente con el exterior, borrando los límites entre dentro y fuera. Arriba, la zona de noche se organiza con habitaciones independientes para los hijos, una sala de estudio compartida y una suite principal que funciona casi como un apartamento autónomo. En el sótano, el aparcamiento da cabida a una colección de automóviles deportivos, junto a espacios técnicos y de almacenamiento.
Materiales que cuentan historias
La vivienda se construye con muros de hormigón armado y cubierta plana invertida. La fachada combina piedra de gran formato que imita el mármol, listones de madera y sistema SATE, mientras que la carpintería exterior en aluminio gris con rotura de puente térmico aporta eficiencia y sobriedad.
En el interior, la elegancia se traduce en funcionalidad. Colores neutros, materiales naturales y mobiliario de Carl Hansen & Son conviven con obras de arte de Galería Senda, creando atmósferas cálidas y sofisticadas. La cocina, con muebles blancos integrados a ras de pared y techo, prolonga la sensación de orden y pureza. Las puertas de roble sin marcos ni tapajuntas y el extractor casi invisible sobre la isla refuerzan esta estética minimalista.
La escalera de acero negro con peldaños de madera clara y barandillas de vidrio se convierte en un gesto escultórico que conecta las plantas. En el baño principal, el revestimiento cerámico dorado en espiga y la grifería negra rompen la continuidad blanca con un guiño de sofisticación.
Exterior que acompaña, tecnología que cuida
El pavimento de madera natural unifica el interior, mientras que en el exterior se ha optado por gres porcelánico gris claro con drenaje oculto. Las cortinas blancas en las grandes ventanas correderas suavizan la luz y enmarcan las vistas al jardín, equipado con mobiliario de Kettal.
En términos de sostenibilidad, la vivienda incorpora aerotermia para la producción de ACS y un depósito soterrado de recuperación de aguas pluviales de 6.768 m³ para el riego del jardín. Todo ello, acompañado de instalaciones de telecomunicaciones que cumplen con la normativa vigente.


