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SUAVEART en SWAB Barcelona: un viaje sensorial entre la memoria, la ciencia y la ecología
En el marco de SWAB Barcelona 2025, la feria internacional de arte contemporáneo de referencia en la ciudad condal, el colectivo SUAVEART presenta la exposición Camphor Tree Chronicles, una experiencia multisensorial que conecta historia, ciencia y memoria cultural a través del árbol de alcanfor. La propuesta reúne las obras del artista taiwanés Hsin-Chieh Hung y del indonesio Aliansyah Caniago, invitando al público a explorar narrativas sobre migración, diáspora, ecología y colonialismo desde una mirada profundamente poética y sensorial.
Con el alcanfor como hilo conductor, Camphor Tree Chronicles invita a pensar en los ritmos entrelazados de la vida humana y no-humana, en la resiliencia de lo natural frente a la crisis climática y en cómo la memoria botánica puede funcionar como archivo vivo.
Para conocer más sobre el trasfondo y las reflexiones que inspiran esta exposición, conversamos con Yipei Lee, comisaria de la muestra y miembro de SUAVEART. En esta entrevista, Lee comparte cómo el arte puede funcionar como un puente entre historia, ciencia y memoria colectiva, y explica el papel que tiene Barcelona como punto de encuentro para conectar las raíces culturales de Asia con nuevas audiencias internacionales.
¿Cómo se posiciona el arte en Taipéi y la escena taiwanesa dentro del mapa del arte contemporáneo en Asia y en el mundo?
La práctica artística en Taipéi se caracteriza por su gran diversidad, que abarca desde medios tradicionales y nuevos medios, hasta enfoques experimentales y arte con compromiso social. Arraigada en múltiples capas de memoria histórica y moldeada por una sociedad hipermedial, la escena artística de Taipéi refleja una interacción única entre la historia, la tecnología y la experiencia vivida.
Ubicada geográfica y culturalmente en la intersección entre el noreste y el sureste asiático, Taiwán ocupa una posición liminal: forma parte tanto de una red cultural continental como de una insular. Esta ubicación intermedia otorga al arte taiwanés una voz distintiva, nutrida por saberes tradicionales e indígenas, y a la vez profundamente conectada con las prácticas digitales más vanguardistas y los proyectos interdisciplinarios.
¿Qué esperan que el público de Barcelona se lleve tras visitar su exposición?
En esta ocasión, SUAVEART toma el árbol de alcanfor como noción guía para presentar nuestro contexto histórico y nuestras narrativas artísticas al público europeo. Camphor Tree as Living Archives evoca las historias estratificadas de la era precolonial, el comercio global, la modernización, la preservación y la vigilancia en las sociedades asiáticas.
La exposición invita a reflexionar sobre los ritmos entrelazados de la vida humana y más-que-humana, donde la memoria, la migración y la ecología se cruzan. El aroma del alcanfor, elemento clave de la muestra, atraviesa civilizaciones y se convierte en una memoria aromática que revela los complejos entramados de nuestra existencia. Al inhalarlo, se despiertan ecos de la globalización y de los cruces culturales vinculados a la noción de los “aromas del Oriente”.
Espero que el público de Barcelona disfrute de nuestras historias y memorias, y que siga explorando junto a nosotros desde ahora hacia el futuro. Al mismo tiempo, deseamos establecer vínculos con la cultura catalana de maneras artísticas que resuenen con nuestra visión.
¿Qué significa para ustedes participar en SWAB Barcelona y presentar sus proyectos en un contexto internacional?
Como un pequeño colectivo artístico centrado en la investigación, nos comprometemos a integrar el impacto artístico y la dimensión humana en todos nuestros proyectos—valores que consideramos significativos, independientemente de si encajan o no en los marcos institucionales actuales, ya sea a nivel cultural o transnacional.
Vemos nuestra participación en SWAB Barcelona como una oportunidad valiosa para compartir nuestros valores culturales y nuestro compromiso con la reflexión ecológica, expresados a través de percepciones y experiencias de vida arraigadas en Asia. Nos sentimos afortunados de presentar por segunda vez a artistas taiwaneses en Barcelona, y reconocemos cómo la comunidad local continúa avanzando, encarnando una ideología y una resiliencia que también forman parte de nuestro propio espíritu.
¿Cómo fue el proceso de creación del proyecto? ¿Y cómo se llevó a cabo la selección de artistas?
Para mí, el aroma del árbol de alcanfor es mucho más que una puerta de entrada a la historia de Taiwán: está ligado a la memoria personal, a interacciones familiares y a un sentido de pertenencia. Mientras exploraba el significado del alcanfor en el contexto del archipiélago, conocí por casualidad al artista indonesio Aliansyah Caniago, quien en 2016 estaba rastreando “memorias perdidas” en Sumatra. Su práctica artística navega entre la desaparición y la supervivencia, la memoria colonial, la localidad y la diáspora.
Durante los siguientes nueve años, llevamos a cabo investigaciones de campo, activamos residencias artísticas e instalaciones performativas en el Jardín Botánico de Taipéi, e incluso invitamos a comunidades taiwanesas a tomarse fotografías junto a árboles de alcanfor. Más adelante, Aliansyah continuó sus estudios académicos en Londres. Nuestra colaboración sigue viva: interactuamos con participantes, grabamos memorias en dialectos locales y aprendemos junto a ecólogos y recolectores de plantas sobre la amplia familia de estos árboles.
A través de este proceso, me di cuenta de que el arte posee un poder invisible para trasladar las historias locales a un contexto global—una idea que resuena profundamente con la visión de SUAVEART. Experiencias como esta nos recuerdan que siempre se necesita tiempo para entender quiénes somos y qué nos ha formado hasta el día de hoy. Para mí, el árbol de alcanfor es una metáfora perfecta de esta condición: su fragancia es fuerte pero intangible, invisible y, sin embargo, innegablemente presente.
Hoy reconocemos que la humanidad enfrenta una profunda incertidumbre—y lo mismo ocurre con los árboles de alcanfor. En 2022, la taxonomía vegetal fue sometida a una revisión importante: a partir de análisis filogenéticos de ADN y estudios detallados de brotes, venas foliares, células epidérmicas y estructuras microscópicas, el antes amplio género Cinnamomum (s.l.) fue dividido oficialmente en dos géneros distintos: Camphora (alcanfor) y Cinnamomum (canela verdadera). Esta reclasificación científica refleja también las reconfiguraciones sociales y étnicas contemporáneas. La división entre estos dos géneros me afectó profundamente, haciendo eco de las realidades fragmentadas del Antropoceno hipertextual que habitamos hoy.
Fue entonces cuando empecé a preguntarme cómo podrían entrelazarse la realidad y la narrativa artística. Esta curiosidad me llevó a conocer a un “cazador de plantas” en Taiwán. Aunque ese título suele estar cargado de connotaciones críticas, con el tiempo comprendí que para Hsin-Chieh Hung, tenía significados muy distintos. Él se sumerge en los bosques profundos, colaborando con el entorno para conservar semillas de plantas en peligro. Pero también vive en él un artista: alguien que se expresa a través de delicados dibujos a bolígrafo. Sus imágenes reflejan tanto cuidado como curiosidad, y extienden una invitación para que más personas se acerquen, más allá de los límites del mundo botánico.
¿Podría describir su exposición en una sola frase?
La exposición reúne al artista taiwanés Hsin-Chieh Hung y al artista indonesio Aliansyah Caniago, cuyas obras exploran temas como la desaparición y la supervivencia, la memoria colonial, la localidad y la diáspora, mientras el aroma del alcanfor hila a través de civilizaciones, entretejiendo historias estratificadas de encuentros e intercambios.
¿Por qué eligieron el árbol de alcanfor como inspiración para la exposición?
Para SUAVEART, la percepción humana es inseparable del recorrido artístico. El árbol de alcanfor posee un aroma distintivo, y queremos invitar al público a encontrarse con el arte no solo desde la mirada, sino también desde la sensación corporal. Descubrimos que casi todas las personas con las que conversamos recordaban alguna memoria familiar vinculada a las bolitas blancas de alcanfor—abuelos que colocaban este “aroma oriental” en armarios o estanterías. Y es precisamente esa memoria la que tiende un puente entre nuestras diferencias culturales.
La exposición “Camphor Tree Chronicles: Rooted in Elsewhere” propone una experiencia multisensorial. ¿Por qué es importante invitar al público a activar todos sus sentidos?
Para nosotros, involucrar los sentidos es esencial, porque el arte nunca es solo visual—se trata de cómo experimentamos el mundo en su totalidad. El árbol de alcanfor, con su aroma tan particular, lleva consigo un significado tanto ecológico como una memoria cultural íntima. Al activar no solo la vista, sino también el olfato, la memoria e incluso el tacto, invitamos al público a conectar con el arte de una manera más profunda y encarnada. Se trata de disolver la distancia entre la naturaleza, la historia y la experiencia personal, y permitir que los sentidos nos guíen hacia estas narrativas compartidas.
¿Qué tipo de reflexiones busca generar al pensar el arte en relación con la historia y la ciencia?
Concibo el arte como un puente entre distintas formas de conocimiento. La historia nos da contexto, la ciencia amplía nuestra comprensión del mundo, y el arte ofrece una mirada emocional y múltiple que permite conectarlos. A través de proyectos como este en SUAVEART, quiero reflexionar sobre cómo el arte puede contener tanto el conocimiento como la memoria—cómo puede traducir historias ecológicas, investigaciones científicas y narrativas culturales en experiencias que hablen tanto a la mente como al corazón.
Comparadas con los árboles, nuestras vidas son realmente breves. Somos testigos, pensamos, chocamos con el mundo a nuestra manera. Con los años, no solo aprendemos de otras personas—también podemos aprender de los árboles. El arte ofrece perspectivas alternativas para comprender la existencia; nos permite revelar saberes del pasado, mientras la ciencia nos ayuda a expandir el conocimiento del planeta, e incluso del universo. A veces siento que el arte es la forma más poética—y en ocasiones la más rápida—de darle sentido a todas esas maravillas que nos rodean.

