Se presenta Slowbuilding el edificio que “respira”. Un proyecto asesorado por H.A.U.S., la consultora catalana especializada en construcción sostenible

El edificio de oficinas, ubicado en Sant Cugat del Vallès y diseñado por BAILORULL Arquitectura con el asesoramiento de H.A.U.S. Healthy Buildings, se ha convertido en un referente de la arquitectura comprometida con la salud y la sostenibilidad

El edificio, de 15.000m2, nada más salir al mercado cuenta ya con un 70% de ocupación.

Proyecto Slowbuilding Barcelona. Fotografía Duccio Malagamba

El reto de este proyecto ha sido construir un edificio de oficinas que responda a las condiciones urbanas de su emplazamiento maximizando, a su vez, las condiciones de salud y sostenibilidad de sus habitantes. El diseño de BAILORULL Arquitectura tiene la habilidad de incorporar todos los criterios de sostenibilidad y salud en un edificio de gran calidad estética y belleza, con grandes espacios luminosos, materiales agradables y flexibles.

Cuenta con 8 plantas en las que además de espacio de oficinas hay servicios de uso común como salas polivalentes, una cubierta ajardinada y accesible en la primera planta, comedor y espacios interiores y exteriores destinados a actividades relacionadas con el bienestar.

Por cada 7,2 metros cuadrados de oficina en espacio interior, los usuarios del Slow disponen de 1 metro cuadrado al aire libre.

Slow Building es el claro ejemplo de cuál debe ser el camino para las edificaciones sostenibles a partir de ahora. En 2014, antes de que la pandemia evidenciara la necesidad de garantizar espacios saludables, flexibles y adaptados a las nuevas necesidades, la promotora Marcove, la consultora H.A.U.S. Healthy Buildings y el estudio BAILORULL Arquitectura se avanzaron para dar respuesta a las nuevas tendencias de consumo, los nuevos hábitos profesionales, y atender a los acontecimientos globales.

El edificio pone de manifiesto la importancia de trabajar en un entorno saludable, confortable y sostenible. Por este motivo, Slow Building, que cuenta con el certificado DGNB Gold en España, va más allá de los sellos e incorpora, en su superficie de 15.000m2, elementos novedosos en la construcción arquitectónica sostenible y saludable.

Cuenta con una ubicación privilegiada, por su cercanía a la ciudad de Barcelona y a su aeropuerto de Barcelona y su proximidad a una estación de FFCC.

El bienestar como herramienta corporativa

El edificio, tras su reciente salida al mercado cuenta ya con el 70% de ocupación, dato que muestra que las empresas cada vez asumen más su papel como actores sociales y responsables que se comprometen a minimizar el impacto ambiental en el entorno y optimizar la salud de los trabajadores. Entre las empresas que se ubican en el Slow Building se encuentran Pastas Gallo, ECUPHAR o Quadis.

Pionero en sistemas de sostenibilidad

El edificio cuenta con tres certificaciones que constatan el esfuerzo realizado en tres de los ejes que lo vertebran: Certificación DGNB, que determina el grado de sostenibilidad del edificio y algunos elementos del capítulo de salud; la certificación energética A, que mide la demanda energética del edificio, obteniendo la consideración de edificio nZEB.

El edificio se convierte así en una referencia de la nueva arquitectura que sitúa la salud y la sostenibilidad en el centro del proyecto y contribuye a alcanzar, con ello, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Proyecto Slowbuilding Barcelona

Los elementos de la edificación sostenible

El proyecto des del principio viene condicionado por el objetivo de actuar y trabajar sobre la demanda energética, (definimos demanda como la necesidad de energía que tendrá el edificio para garantizar las condiciones de confort deseadas) y llevarla a los niveles más bajos posibles.

En segundo lugar, lograr ese confort térmico y lumínico con equipos y sistemas de alta eficiencia. Y finalmente tratar de nutrir estos equipos con el mayor porcentaje de energía de origen no fósil, o energías renovables.

La materialidad que compone el Slow ha tratado de maximizar tres criterios: la minimización del análisis del ciclo de vida de todos los materiales incorporados, y eso se mide en metros cúbicos de CO2 emitidos buscando que sean los menos posibles a lo largo de toda la vida del edificio e iniciando el cálculo desde el mismo momento en que se inicia la extracción y transformación de materiales incorporados. La segunda es la minimización del análisis del coste del ciclo de vida, es un ejercicio similar pero que en lugar de emisiones de CO2 mide costes derivados de la construcción y del posterior uso del edificio, consumos de energía y recursos, así como el mantenimiento de este. Por último, el tercer criterio, el que hace mención a la salud, a la no incorporación de toxicidad de ningún tipo ni la de elementos o factores que puedan ser generadores de disconfort.

Según declaraciones de Ricard Santamaria, fundador de la consultora H.A.U.S. Healthy Buildings: “el Slow responde a cuestiones que hasta ahora no se habían planteado, y haberlo pensado y diseñado antes de la aparición de la pandemia lo hace extraordinario.”

Esfuerzo en sostenibilidad y salud

El Slow, siguiendo la propuesta realizada por H.A.U.S., pone especial atención en los capítulos de sostenibilidad y salud.

En cuanto a Salud se ha realizado un esfuerzo importante e innovador en temas como:

  • La calidad del aire, mediante la incorporación de un sistema monitorizado de tratamiento del mismo.
  • Instalación eléctrica biocompatible buscando la minimización de campos eléctricos y magnéticos.
  • Acústica, mediante la incorporación de elementos fonoabsorbentes para evitar reverberaciones que pudieran producirse en espacios de trabajo abiertos.
  • Tratamiento del agua, mediante sistema de ionización y mineralización
  • Selección de materiales des del punto de vista de la minimización de Cov’s y otros tóxicos.
  • Iluminación con la incorporación de sensores que activan las luminarias led de temperatura dinámica, adaptándose a la luz solar, entre otros.

Todo este esfuerzo en salud complementa una arquitectura también muy centrada en búsqueda del bienestar del usuario y en la generación de espacios que permitan encajar nuevos modelos de trabajo y de relación de los equipos.

Proyecto Slowbuilding Barcelona. Fotografía Duccio Malagamba

El proyecto arquitectónico

El proyecto de este edificio de oficinas se plantea des de la consideración urbana del contexto donde se sitúa.

1. Emplazamineto urbano o industrial

El proyecto se plantea des de un inicio proponiendo a la propiedad y al ayuntamiento, la necesidad de revisar las condiciones urbanas teniendo en cuenta la evolución urbana que ha sufrido el emplazamiento. El solar, donde si sitúan las oficinas, ha pasado de ser un antiguo polígono industrial a las afueras de Sant Cugat, a ser hoy, uno de los accesos más importantes de la ciudad. La propuesta de modificación, ha consistido en cambiar la volumetría original de nave industrial de 3 plantas ocupando todo el solar, a un nuevo edificio en altura de 9 plantas. La modificación puntual propone el cambio de una edificación baja y compacta a una nueva volumetría más compleja. Una nueva volumetría formada por diferentes edificios alineados y retirados de la fachada a la calle en planta baja presididos por un volumen alto escalonado que organiza, por su presencia, el entorno a escala urbana. La modificación permite, sin aumentar edificabilidad, definir un nuevo acceso a la ciudad, reconociendo y revelando una nueva área de centralidad latente originalmente en el emplazamiento. Una nueva volumetría porosa y catalizadora del contexto. Una modificación sensible a la actividad pública que se desarrolla en el antiguo edificio vecino del Merkantic y que promueve, por tanto, la construcción de unos nuevos recorridos públicos que terminaran formando en el futuro una red peatonal y comercial entre los patios interiores de manzanas.

Proyecto Slowbuilding Barcelona

2.Estructura.

El proyecto del edificio de oficinas Slow, se define fundamentalmente desde el diseño de su estructura. La volumetría escalonada del proyecto, se construye gracias a una estructura metálica que permite al nuevo volumen encarar y mirar la rotonda de acceso a la ciudad. Dos pilares situados en los extremos del edificio, se ramifican en altura en bigas inclinadas, hasta formar, tridimensionalmente, la cercha de la fachada principal del proyecto. Una estructura tridimensional formada por el desarrollo de un pilar en cercha definida por simples elementos lineales metálicos, determinan el volumen y anclan al edificio en el lugar.

Proyecto Slowbuilding Barcelona

3.Clima.

La modificación puntual ha permitido que la volumetría propuesta defina un espacio interior de trabajo con vistas dobles al paisaje y ventilación cruzada. Un volumen estrecho y escalonado que responde adecuadamente a la orientación solar del emplazamiento. Un volumen casi trasparente y largo, que toma la longitud total del solar industrial original, se concreta por unas fachadas que aprovechan las diferentes condiciones solares para definir el espacio interior. El volumen propuesto no se trata como una caja vertical de fachadas uniformes. El proyecto se ajusta en cada fachada a su orientación solar.

Las fachadas testeras Este y Oeste toman de acabado un material del contexto industrial donde se sitúa el edificio. Estas fachadas se resuelven con una solución simple de fachada ventilada con acabado metálico que dotan al proyecto de una imagen de construcción industrial. El número y tipo de aberturas de los testeros se fijan para controlar la reflexión en la fachada Este y el exceso de asoleamiento en la fachada Oeste. El acabado de plancha metálica industrial perforada permite controlar la radiación solar.

En la orientación a Sur, la fachada se resuelve con una protección solar con planchas depluye. Este filtro solar define un cojín espacio climático que ayuda a mejorar el comportamiento térmico del edificio y controlar el gasto energético durante su uso. Un espacio de transición entre el interior y el exterior de las oficinas, un lugar habitable de control térmico. Esta fachada a Sur dispone también de algunos paneles practicables para mejorar el confort visual interior de las oficinas. Respecto la fachada Norte el proyecto se define con un muro cortina de vidrio.

La orientación a Norte garantiza una luz uniforme sin reflejos, óptima para trabajar. Una fachada de cristal sin protección solar abierta a las vistas y a la terraza ajardinada. El muro cortina de esta fachada Norte, se ha construido con una estructura de montantes de madera que mejora el confort del espacio interno de las oficinas.

La nueva volumetría propuesta de un edificio alto y estrecho, ha permitido la formación de unas plantas de oficinas con mucha superficie de fachada. Espacios interiores con vistas controlados y regulados térmicamente des de la solución específica para cada una de sus fachadas. Todos los usuarios podrán disponer, en todos los casos, de muy buenas vistas y, muy posiblemente dependiendo de la distribución interior final de las oficinas, de tres o cuatro orientaciones solares.
No es este un proyecto con una imagen de volumetría compacta, uniforme e indiferente. Este es un edificio compacto pero desigual, abierto, que se adapta a la orientación solar. Un edificio que dialoga con el contexto para transformarlo y mejorarlo.

4. Cubierta ajardinada y Salud.

La nueva volumetría permite la construcción de una gran terraza ajardinada sobre el volumen comercial de la planta primera. Un espacio verde para los usuarios de las oficinas que les permite disponer de un lugar de trabajo y relación al exterior.
Una cubierta moderna. Una quinta fachada del edificio. Nos gusta imaginar a los ocupantes del edificio Slow haciendo sus ejercicios de gimnasia matinales, teniendo reuniones de trabajo y celebrando fiestas de aniversario en la cubierta ajardinada
¿Como podemos imaginar hoy un espacio de oficinas después del COVID? ¿Que mejor que unas oficinas con un gran espacio exterior saludable de trabajo? Salud, plantas, arboles, gimnasia y trabajo.

Proyecto Slowbuilding Barcelona. Fotografía Duccio Malagamba

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