“Los metros cuadrados calientes” por Carlos Salazar

Hay un fenómeno llamado “cama caliente” creado por la inmigración o por trabajadores sin recursos. No es algo nuevo aunque no por ello curioso. Este fenómeno consiste en compartir por turnos de 8 horas una cama en una habitación de alquiler. Así mientras un trabajador realiza un turno de noche, otro duerme en su cama. Al terminar el primero su turno, el segundo, al tener que incorporarse a su trabajo, liberara la cama para que descanse el primero. Esta combinación es posible hasta con tres personas en que sus horarios fueran compatibles para que la cama estuviera ocupada durante las 24 horas del día en turnos de 8 horas. Aunque humanamente no es una situación envidiable ni deseable, si que podemos decir que es un ejemplo de economía y de optimización de recursos. Este hecho me lleva a reflexionar como la gente utiliza y hasta que punto rentabiliza su espacio domestico en un mercado donde cada metro cuadrado que ocupamos tiene hoy en día en el mercado un precio nada desdeñable. Cuando un amigo, familiar o conocido nos comunica que ha comprado un piso o tiene alguno mirado, los dos parámetros por los que preguntamos inmediatamente es el precio y los metros cuadrados o número de estancias que tiene, luego vienen otras preguntas como el costo de la hipoteca, la ubicación, la altura, etc.

Habitualmente cuando se compra un piso siempre tiene en mente la habitación de invitados. Suele consistir en una habitación cerrada la mayoría del año para unas visitas que apenas se producen. En este caso es un espacio frio que acabe por albergar maletas y alguna bicicleta (trastero). Otros espacios infrautilizados son los pasillos, el vestíbulo, y en muchos casos los propios salones cuando están mas pensados como una exposición de muebles que un sitio para habitar.

En la arquitectura domestica inglesa del XIX vemos ejemplos curiosos de vestíbulos que sirven para atender a las visitas poco apreciadas, pasillos o vestíbulos biblioteca con una pequeña repisa, mesa y una silla para leer. Pasillo zona de juego de niños, habitaciones estudio y habitación de invitados. Salones fácilmente transformables según su uso…

Esta voluntad por aprovechar y rentabilizar cada metro cuadrado de la casa se les puede calificar haciendo un paralelismo con las camas del primer ejemplo, Metros cuadrados calientes. Son aquellos metros que se utilizan durante todo el día. Cuantos más metros dispongamos en nuestro domicilio más estaremos rentabilizando y disfrutando de ese espacio. Poder doblar en uso de un metro cuadrado significa duplicarlo, en realidad es un dos por uno. Vale la pena pues hacer el esfuerzo por repensar como utilizamos realmente nuestro espacio para poder ampliar nuestras posibilidades de poderlo habitar. Esto no acaba en el simple uso de cada estancia si no de como se relacionan entre ellas, si no el abandonar el espacio especializado y recurrir en la medida de lo posible a espacios polivalentes pasa por la eliminación de particiones rígidas, la eliminación de pasillos en la medida de lo posible, mediante estancias útiles que sirvan de paso. La cocina, el salón, el estudio, zona de juegos, solo algunas habitaciones y los baños precisan de estar cerrados aunque si el sentido de privacidad es nulo también podemos hablar de espacio abiertos. Como podemos comprobar una vez abierto el camino las derivaciones son tantas como compleja sea la vida o la mentalidad de los que la habitan.

Más que un catálogo de soluciones ingeniosas “metros cuadrados calientes” es un concepto para actuar o pensar un espacio y tal es así que también se puede aplicar incluso a las sensaciones espaciales mediante elementos de transparencia o móviles que nos ofrezcan visiones amplias en espacios reducidos o mediante la manipulación de la luz. Son los profesionales del diseño y la industria lo que se encargarán de elaborar productos que participen de esta idea y se los ofrezcan al consumidor.

 

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