Fermín Vázquez, Izaskun Chinchilla y Pablo Olalquiaga inauguran BMI RoofTop Series, una serie de charlas sobre la quinta fachada en la arquitectura

BMI Group inicia el ciclo de charlas ‘RoofTop Series’, un espacio para descubrir los secretos e innovaciones de las cubiertas y revestimientos que visten la conocida “quinta fachada” en la arquitectura.  

La primera entrega tuvo lugar en el espacio MINIM de Madrid, dando el pistoletazo de salida a un ciclo que viajará por España y Portugal de la mano de reconocidos arquitectos.

El primer debate ha contado con la participación de Fermín Vázquez, socio fundador de b720; Izaskun Chinchilla, socia fundadora de Izaskun Chinchilla Architects y Pablo Olalquiaga, Vicedecano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

En el evento se presentó también la nueva e innovadora teja Lógica ® Emotions de BMI Group para cubiertas inclinadas, la primera teja cero emisiones netas de carbono que ha sido certificada por AENOR.

Empezando por la izquierda: Diana Torres de BMI Group, el arquitecto Fermín Vázquez y Pablo Olalquiaga, Vicedecano del COAM,  durante la mesa redonda Roof Top Series de BMI Group.

Madrid, miércoles 22 de junio 2022. El pasado jueves, 16 de junio, el espacio MINIM de Madrid acogía la inauguración de ‘RoofTop Series’, un ciclo de charlas organizadas por BMI Group en las que se debatirá sobre los secretos e innovaciones de las cubiertas y revestimientos que visten la conocida “quinta fachada” de un edificio en la arquitectura contemporánea. El primer debate, moderado por Diana Torres de BMI Group, contó con las intervenciones de los arquitectos Fermín Vázquez, Izaskun Chinchilla y Pablo Olalquiaga. El ciclo seguirá viajando por España y Portugal de la mano de reconocidos arquitectos.

La primera entrega de RoofTop Series arrancó poniendo el foco en el papel general de la cubierta en grandes y pequeños proyectos de arquitectos destacados. Por un lado, Fermín Vázquez ofreció un repaso a 10 de sus obras más relevantes, mostrando cómo la cubierta fue un elemento clave para su construcción. Mientras, Izaskun Chinchilla defendió la importancia de las cubiertas en la integración de un proyecto y en relación con el lugar en el que se ubica, ilustrando su posición con dos de sus obras: el Campus para el Caminito del Rey y el Castillo de Garcimuñoz. Por su parte, Pablo Olalquiaga se centró en los proyectos de Corrales y Molezún por su ejemplaridad en modernidad usando cubiertas de teja.

En la apertura de la mesa redonda, Diana Torres, Responsable del Área Técnica de BMI y moderadora del debate, explicó el propÓsito de esta iniciativa y el papel de BMI en la arquitectura del pasado, presente y futuro del sector. “Queremos crear nuevos horizontes, tanto en el sentido estricto de la palabra, ayudando a los arquitectos a definir ese skyline que siempre es tan representativo de las ciudades, como en el sentido figurativo mediante nuevas soluciones y procesos que estamos impulsando desde el grupo. La transformación de materiales y productos no ayuda a transformer solo nuestra industria, sino también el sector de la construcción y la arquitectura“, explicaba Torres.

Redescubriendo la ‘quinta fachada’ en la arquitectura contemporánea

El primer debate de la serie RoofTop ofreció interesentaes reflexiones sobre cómo las cubiertas cambian y evolucionan a lo largo de tiempo, haciendo un repaso a algunos de los proyectos más destacados de los participantes.

FERMÍN VÁZQUEZ, arquitecto y socio fundador de b720, pasó revista a las cubiertas de 10 proyectos realizados por su estudio, empezando por la Casa Llabià en El Ampurdán, que llamó “la cubierta de toda la vida”, el único ejemplo de cubierta tradicional de teja en su portfolio. El hecho de que en sus 30 años de trayectoria no hubiera hecho más cubiertas tradicionales, podría ser síntoma, en su opinión, de “hasta qué punto, a veces, algunas generaciones de arquitectos es como si nos hubiéramos autolimitado.”

Casa Llabià, “la cubierta de toda la vida”, © b720

Fermín mostró los distintos usos que podemos dar a la quinta fachada a través de proyectos como las Oficinas KNEM de Barcelona, un proyecto de reforma industrial en el que la cubierta se transforma en una terraza ajardinada; o el edificio Veles y Vents, realizado con David Chipperfield en el Puerto de Valencia, que se conforma como una serie de cubiertas apiladas; la Torre Glories como ejemplo de un edificio con cubierta inexistente; o el Mercat dels Encants, que al revés de la Torre Glories despliega una cubierta monumental para reclamar la atención de su singularidad y de su valor en un sentido de equipamiento histórico clave. Destacaron también los proyectos de la Nueva Estación de Alta Velocidad La Sagrera, en el que una amplia cubierta de madera marca la entrada a la estación y produce terrazas ajardinadas; o el proyecto Renazca, realizado con Diller, Scofidio +  Renfro, en el que la cubierta actúa como un parque que unifica y renaturaliza todo el espacio público de la zona AZCA de Madrid.

Nueva estación de alta velocidad La Sagrera, © b720

“Hemos aprendido a darles a las cubiertas usos más allá de la protección o aislamiento de un edificio. A nivel urbanístico, vemos ejemplos sobre cómo naturalizar el espacio público mediante cubiertas que cumplen la función de parque. Es la idea que hay detrás de, por ejemplo, el proyecto para la Estación de La Sagrera en Barcelona: convertir una cubierta en un espacio verde y ajardinado”. – Fermín Vázquez.

Por su parte, la arquitecta IZASKUN CHINCHILLA aprovechó la ocasion para reflexionar específicamente sobre el uso de la teja y la cubierta inclinada a lo largo del tiempo. En su opinión, las cubiertas inclinadas han sido emblema de la heterodoxia en muchos momentos de la historia, apuntando que la “modernidad” acepta la cubierta inclinada cuando ésta se interpreta como una oportunidad para integrar la arquitectura en el paisaje y en el contexto.

Chinchilla considera que la cubierta inclinada se puede entender como un condensador de valores vinculados al clima, al desempeño sostenible, a la adaptación al entorno, al respeto a la fauna y flora locales y al proceso de descarbonización. La reconquista de este tipo de cubierta tiene que ver con el redescubrimiento por la arquitectura del contexto, y con la intensificación de los valores asociados al mismo – el clima, la cultura constructiva, vegetación, cultura vernácula etc. Se trata entonces de una “arquitectura que reconoce las particularidades locales y reconstruye el lugar, una oportunidad para que una comunidad y las especificidades de un sitio se conviertan en la gran carta de presentación de la arquitectura.”

Cerrando el debate, PABLO OLALQUIAGA, Vicedecano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, centró su intervención en una revisión de las obras de Corrales y Molezún por su ejemplaridad en cuanto a ejercicios de la Modernidad basados en el uso de las cubiertas de teja. Integrantes de la vanguardia de los `50 y `60, Corrales y Molezún utilizaron la cubierta inclinada por necesidad económica en una época en la que en España la cubierta plana era “un lujo, o una aventura, o un riesgo”. Las obras de Corrales y Molezún destacam precisamente por fusionar  una solución económica con una arquitectura de vanguardia. “Sus arquitectos hicieron ejercicios geométricamente muy arriesgados, buscando la manera de darle a esta cubierta cierta volumetría y simetría que rompiese con esa sensación alejada de la modernidad que daba la teja en aquel momento. Es un ejercicio complejo entre el rigor y la libertad”, aseguraba Olalquiaga.

Corrales y Molezún. Instituto en Herrera de Pisuerga, 1956. Alzados

Olalquiaga también estableció similitudes entre los arquitectos rusos de los años ´20 y el equipo Corrales y Molezún, recordando que, en un momento en el que la modernidad de la cubierta plana estaba en su auge, los arquitectos rusos desarrollaron una Modernidad paralela en la que trabajaron con cubiertas inclinadas. Los proyectos expuestos, como la escuela en Herrera de Pisuerga, el Hotel de Sotogrande en Cádiz o la Casa Huarte son ejemplos de cómo se trabajaba la expresividad desde la libertad absoluta, pero con la ejecución y el diseño desde el rigor geométrico.

Corrales y Molezún. Casa Huarte, Madrid, 1966. Fotografía: Archivo Corrales y Ángel Baltanás.

La apuesta de BMI por la transformación sostenible de la construcción y la arquitectura 

Diana Torres avanzó que, en el contexto de la eficiencia energética y de los Objetivos 2050 para la descarbonización, “BMI refuerza su compromiso medioambiental lanzando la primera Teja cero emisiones netas de carbono, certificada por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación)”. Lógica ® Emotions es una innovadora solución para cubiertas inclinadas que se distingue de las demás tejas del Mercado por sus características sostenibles, su volumen y textura, que permiten hacer un guiño a materiales naturales como la pizarra, el granito o el acero, aunando la referencia de la teja tradicional, que viene de la época romana, con la tecnología de impresión digital y la sostenibilidad.

BMI Roofing Systems Iberia sigue un programa de reducción de emisiones, mediante la implementación de un plan de reducción y compensación de huella de carbono. Del 2016 al 2020, las emisiones de CO2 en la fábrica de BMI en Almansa se redujeron un 10%, y se empezó a usar energía eléctrica procedente de fuentes renovables. SU objetivo es seguir trabajando en la reducción de emisiones y en el aumento de la eficiencia y la energía procedente de fuentes renovables.

Empezando por la izquierda: Pablo Olalquiaga, arquitecto y Vicedecano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid; Mariana Díez, Directora de Marketing Internacional de BMI Group; Fermín Vázquez, arquitecto fundador de b720; Diana Torres, Responsable del Área Técnica de BMI Group y moderadora de la mesa redonda; Carlos Hernández Puente Managing Director BMI Group. Foto: Nacho Gómez Cobo

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