Ciudades y nuevos cambios post-covid

Quien iba a decirnos al empezar el año que este 2020 marcaría para siempre nuestras vidas y las de las generaciones futuras. La pandemia de la Covid-19, como las anteriores grandes pandemias de la humanidad, pasará a formar parte de los libros de historia. Pero, ¿qué aprenderán nuestros bisnietos y quienes les sucedan? La gestión que dejemos tras esta crisis puede definir nuestro futuro y el legado que dejamos a las próximas generaciones. ¿Sabremos convertir la crisis en una oportunidad de cambio y desarrollo?

El ciclo de charlas Next Talks, una iniciativa de Pati Núñez Agency, arrancó con un primer encuentro en el que debatir sobre los retos a los que nos enfrentamos tras la Covid-19 y en nuestro intento de volver a la “normalidad”. La periodista y consultora Pati Núñez fue quien moderó y planteó algunas de las cuestiones que todos nos hemos estado haciendo recientemente: ¿cómo cambiarán las ciudades? ¿qué sectores se tendrán que reinventar? ¿dónde estarán las próximas inversiones públicas y privadas? ¿el teletrabajo ha venido para quedarse?

El debate, en el que participaron Lluis Comerón, Presidente del CSCAEDaniel Mòdol, Arquitecto Consultor y Ex Concejal de Arquitectura de Barcelona y Rubén Esteller, Director Adjunto de El Economista, ha dejado reflexiones interesantes que nos permiten hacernos una idea de cómo se configurará el futuro a partir de ahora. Muchas incógnitas siguen abiertas, pero es interesante ver cómo personas de distintos sectores y con distintos puntos de vista van desvelando claves coincidentes acerca del futuro, mientras que otras dinámicas siguen siendo aún desconocidas y necesitan tiempo para terminar de asentarse.

Del turbulento momento que vivimos, hay una cosa que hemos sacado en claro: es tiempo de aprender. Aprendemos a adaptarnos a nuevas situaciones y aprendemos la importancia de solucionar problemas que ya estaban allí pero que no parecían perturbarnos lo suficiente. El ser humano tiene una capacidad de adaptación increíble y lo hemos visto estos últimos meses. Ahora que llega el desconfinamiento, en una nueva realidad todavía inexplorada, no cabe duda que sabremos volver a adaptarnos, pero, ¿qué priorizaremos en esta nueva realidad?

Recogemos algunas de las intervenciones más interesantes del debate, para quienes se lo perdieron y tienen curiosidad por saber qué nos depara este futuro incierto.

 

La viabilidad de las ciudades

Se calcula que en 2050 en el plantea vivirán casi 10 mil millones de personas, pero la crisis del covid-19 ha puesto de manifiesto las limitaciones de espacio 30 años antes. Con este nuevo escenario, algunos han cuestionado la viabilidad de las ciudades tal y como están planteadas, no solo a corto plazo o en un futuro inmediato marcado por la pandemia, sino también pensando en el aumento de población y el hasta ahora imparable éxodo hacia las ciudades.

Sin embargo, Lluis Comerón, Presidente del CSCAE, apuntaba en el debate que no tiene ninguna duda de que las ciudades seguirán existiendo y siendo un punto clave de nuestra sociedad. Lo que cambia es la forma de crearla: “El futuro de la ciudad va ligado al nuestro en la medida que las ciudades son un reflejo de nuestra cultura y nuestra forma de vivir. Las ciudades se reconstruirán tal y como nosotros vivamos; si lo hacemos pensando en el medioambiente, serán ciudades más sostenibles, pero si simplemente vamos reaccionando a los sucesos, las ciudades se irán alejando más de nuestra forma de vida y perderemos confort”.

Algo más escéptico se mostraba Daniel Mòdol, Ex Concejal de Arquitectura del Ayuntamiento de Barcelona, quien comentaba que los debates que han surgido sobre la ciudad ya estaban encima de la mesa antes sin llegar a ningún término: “Llevamos años tratando el tema de la sostenibilidad y mirad lo poco que nos hemos movido. Difícilmente este episodio trágico va a suponer una transformación con respecto a los espacios públicos y las ciudades”, aseguraba Mòdol.

 

La nueva normalidad pronto será simplemente normalidad

Pronto entrará en juego esa increíble capacidad de adaptación que comentábamos del ser humano, hasta el punto que la nueva normalidad dejará de parecernos nueva y simplemente se convertirá en normalidad, apuntaba Rubén Esteller, Director Adjunto de El Economista. Sin embargo, cuando la nueva normalidad ya sea tan normal que no apreciemos el inicio de todo esto, ¿podríamos dar pasos atrás? Todo parece apuntar a que lo importante es tener la capacidad de acumular la información a tiempo para reaccionar a tiempo.

Por su parte Mòdol apuntaba una idea interesante: ¿tendrá sentido hablar de espacios protegidos en la ciudad para población de riesgo? El covid-19 acelera las reflexiones sobre los espacios públicos y sobre lo que convertiremos o debemos convertir en normalidad.

Otro gran ejemplo es el teletrabajo, para algunos impensable antes de que empezara todo esto, y sin embargo ahora se descubren algunos beneficios que no habíamos ni contemplado. ¿Será el teletrabajo otra normalidad a partir de ahora? “Todos somos conscientes que el teletrabajo nos está dando oportunidades que no teníamos antes. En la historia de la humanidad raramente se dan pasos atrás; lo aprovechamos todo, por lo tanto, seguro que ha venido para quedarse. A veces tardamos bastante en aprender y aprovechar estos cambios. En el espacio virtual no hemos construido aún normas y lo cierto es que el teletrabajo nos puede perjudicar si no aprendemos rápidamente unas reglas de comportamiento que nos permitan aprovechar sus oportunidades y no ‘pringar’ demasiado con los excesos que puede comportar. Debemos ser capaces de domar a la fiera y que sea un instrumento a nuestro servicio”, apuntaba Comerón.

Este sentimiento parece ser común en todos los participantes. Pocos dudan ya de las ventajas del teletrabajo, pero en algunos casos sí que se pone de manifiesto la necesidad de crear barreras y aprender a usarlo. “Si lo hacemos bien, se abre el camino a una nueva vida con más conciliación. Será necesario dejar transcurrir cierto tiempo, para que no tengamos el estrés del covid encima. Ahora no es un teletrabajo normal, los niños no tienen escuela y las circunstancias del encierro afectan a nuestra vida social, pero ya hemos visto sus ventajas y aprenderemos a mejorarlo”, aseguraba Esteller.

 

Más inversión pública, planes de rehabilitación y nuevas formas de vida

Uno de los aspectos más destacados de debate fue la necesidad, no tato de adaptación, sino de rehabilitación de las ciudades. Empezando por un cambio que ya existía antes de la crisis del covid-19: el cambio generacional. “La ciudad está construida para necisidades que ya no existen. Se creó pensando en nuestros abuelos ya vuelas y en su forma de vida. El cambio y actualización a nuestro día a día es el gran reto que veo por delante”, apuntaba Comerón. En este sentido, la inversión pública ha de tener esta capacidad de cambio táctico y servir para crear una ciudad rehabilitada y adaptada a los nuevos tiempos.

“Desde el plan de reconstrucción de la comisión europea recibimos que este es el motor del cambio. Tenemos herencias pasadas que estigmatizan el sector de la construcción, pero se debe y se puede reorientar. Una inversión en rehabilitación supone un ahorro a largo plazo. Los incentivos fiscales son necesarios y facilitarían tomar medidas que pueden empezar ya mismo”, añadía Esteller.

Cada vez vemos más nuevas formas de vida; el porcentaje de familias clásicas se va reduciendo y esta dispersión inevitablemente hace proliferar las nuevas formas de vivienda y edificios. También estamos viendo cómo tendemos hacia una sociedad muy envejecida, por lo que el futuro del co-living apunta como una posible solución al aislamiento de la gente mayor. “Los sectores del co-working y el co-living responden a la necesidad de inventarse nuevas maneras de vivir o habitar en las ciudades, y se van a seguir investigando y desarrollando. El reto más grande es el co-living, que aún no está recogido en ninguna normativa. El covid afectará en lo que se refiere a compartir espacio, pero no creo que incida en la tendencia a largo plazo que tenían estos sectores”, señala Mòdol.

“Hay que tener en cuenta que los fondos de inversión tienen un nivel de liquidez espectacular y eso no ha cambiado, pero sí ha cambiado la rentabilidad que están buscando por sus proyectos. El interés y la inversión aún está ahí, aunque tiren a la baja sus niveles de rentabilidad. Hemos visto a grandes fondos invirtiendo en universidades españolas, pero habrá que ver cómo evoluciona todo. Si, por ejemplo, las universidades se adaptan a un sistema menos presencial, es probable que el estudiante pueda seguir estando en provincias y no se necesiten tantas residencias”, añade Esteller.

 

Sectores afectados y sectores beneficiados

Toda crisis produce oportunidades en algún sector”, apunta Mòdol. “En el sector inmobiliario, que sería uno de los más cercanos a la ciudad, habían ciertas expectativas negativas, pero estamos viendo todo lo contrario. El ladrillo clásico se está convirtiendo en una inversión de refugio. De alguna manera parece más seguro este sector que algunos otros por los que se estaba apostando, al menos a nivel de economía urbana”, añade.

Por su parte, Esteller apuntaba los 3 próximos sectores que claramente se verán reforzados por la situación actual: el sector de las energías renovables, cuyas empresas ya han recibido una inyección de inversión, el sector digital, cuya prueba es el hecho de que el debate Next Talks se ha visto online y no todos juntos en un mismo espacio físico, y el sector de la rehabilitación, dado el antiguo mercado de viviendas que tiene España en particular. “Creo que el servicio de atención al cliente será otro nuevo nicho de mercado. La gente se va a digitalizar y tenderá a comprar mucho por internet. La post-venta y la logística se van a potenciar. Es importante también apostar por nuevas formas e infraestructuras para la logística y el reparto”, apunta Esteller.

Sin embargo, mientras unos crecen y ven una oportunidad en todo esto, los sectores más afectados, según un informe delBoston Consulting serán el transporte, cuyo riesgo de quiebra ha aumentado un 36%, el comercio minorista, con un 29% de riesgo y una inevitable tendencia a la digitalización, el sector hospitality, es decir restaurantes, hoteles, etc. cuyo riesgo de quiebra ha subido a un 29% y el sector de energías tradicionales, con un 21%.

No hay duda de que el covid nos ha abierto muchos interrogantes y ciertamente la mayoría de ellos ya estaban en el aire, aunque nadie terminaba de concretar acciones al respecto. ¿Seremos capaces de acelerar el proceso de cambio en esta situación? De momento, le seguiremos la pista a los ciclos de Next Talks para seguir tomando nota de los posibles cambios que se avecinan. Te dejamos el vídeo de la retransmisión por si te perdiste este primer encuentro.

Ver vídeo > NEXT TALKS | Ciudades desconfinadas: nuevos retos

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